Odontología Slow

Es un estilo de tratamiento dental que nace como reflexión a consecuencia de la sociedad en la que vivimos, donde todo debe ser rápido empujado por el consumo exacerbado que vivimos. El movimiento Slow también se puede observar en la alimentación, vestuario, agricultura, medicina/odontología, etc.

Es la respuesta a la despersonalización vivida producto del mercantilismo de hoy en día, donde lo que importa es la producción más que la calidad, en donde las cosas se hacen en serie, como una cadena de producción.

La odontología de calidad requiere de tiempo, y a modo personal, en 15 o 30 minutos es difícil hacer algo bien, sin saltarse algún paso y además darse el tiempo para ser cordial con el paciente. Cada paciente requiere de un trato particular y un tratamiento dental nunca es el mismo.

La odontología no tiene que ser un proceso estresante, hoy en día la odontología permite asegurar la anestesia, con o sin agujas, y en los casos necesarios se puede realizar con sedación oral o endovenosa. Además, lo que hace que un procedimiento sea estresante o no, no es solo el tratamiento dental, sino que lo es todo el proceso, desde que el paciente llama para solicitar una cita hasta el post operatorio.

La odontología puede ser muy amable si logramos motivar al personal de la salud y a nuestros pacientes para que el trato sea el correcto y podamos cambiar el foco de la odontología hacia un enfoque prevencionista y conservador. Prevencionista para que los pacientes asistan a sus controles antes de que tengan dolores y conservador al evitar tratamientos más agresivos como endodoncias y coronas, que tienen sus indicaciones claras, pero que no deben realizarse de forma preventiva, y que lamentablemente se realizan en muchos casos.

La Odontología Slow es priorizar la calidad por encima de la cantidad. Es no ver a más pacientes de lo que debe, para poder atenderles y hacer las cosas bien y no de cualquier forma, sino a la primera; no equivocarse, implicar al paciente en el tratamiento, humanizar de nuevo la medicina y la odontología como fue en sus orígenes.

Como profesionales, la Odontología Slow no significa ganar menos dinero, ya que ganar dinero no es el objetivo de la Odontología Slow, es la consecuencia. Por desgracia, se ha puesto de moda otro tipo de odontología donde el mercantilismo, el excel y el plan financiero marca las pautas. Eso no es bueno para nadie. Lo positivo para la sociedad y para cualquier profesional es prestar calidad asistencial y calidad en los tratamientos para hacer de ‘ganar dinero’ la consecuencia”.

La Odontología Slow tiene como foco al paciente, donde su experiencia dictamina el éxito o no de un tratamiento. Es por esto, que su retroalimentación o feedback es clave para evaluar nuestro trabajo y saber en que podemos mejorar.

En resumen, la Odontología Slow consiste en priorizar la calidad antes que la cantidad, humanizar el tratamiento y establecer tratamientos en base a la confianza y responsabilidad.